D' MUSEO EXPONE EN NEGRO Y BLANCO NUEVA OBRA DE JULIO PACHECO RIVAS

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JULIO PACHECO RIVAS EXPONE SU NUEVA OBRA

EN NEGRO Y BLANCO 

     A cuatro décadas de su primera exposición, el reconocido artista venezolano Julio Pacheco Rivas mostrará por primera vez el trabajo que viene realizando sobre papel desde hace un año en los talleres del TAGA, a través de una individual titulada “Negro y Blanco”, que   será inaugurada el próximo domingo 16 de septiembre a las 11:00 a.m., en la Galería D’Museo de Las Mercedes, donde permanecerá hasta el 14 de octubre.

      Un conjunto de ocho grabados y seis serigrafías en mediano formato, junto a cuatro obras de gran formato, realizadas en técnica digital, sobre acrílico y hierro, conforman esta muestra en la que el espectador podrá apreciar una nueva faceta en la creación de este artista, caracterizado por poseer un lenguaje y un estilo personal que lo identifica.

      Su obra siempre ha reflejado una crítica a la modernidad mediante la representación de ciudades, monumentos y paisajes que expresan una aparente carencia de símbolos; mientras que en esta oportunidad, sus creaciones son protagonizadas por escaleras, mesas y cepillos de dientes, entre otros objetos de la cotidianidad, como una realidad cargada de simbologías, hacia donde parece haber desplazado su investigación el artista, según señala  en el texto de presentación la curadora y crítico de arte Tahía Rivero.

     “Formas que en su intrascendencia han adquirido el valor de la inmutabilidad y en las que, para conquistar sus posibilidades simbólicas, ha trastocado la escala, las dimensiones y ha negado la morfología de sus cuerpos, silueteándolos en negativo sobre un fondo positivo”, afirma Rivero.

     Asimismo, la curadora destaca como elemento perturbador en la propuesta de Pacheco Rivas, el haberse hecho visible la sombra del objeto, dejando abierto un capítulo sobre la necesidad de transformación de la realidad y confirmando lo de fantasmal que existe en la negación de la identidad de los objetos. 

     Julio Pacheco Rivas posee una amplia trayectoria nacional e internacional de más de 40 años, durante la cual ha recibido diferentes premios y reconocimientos, entre los que figuran: Premio del Salón Nacional de Artes Plásticas de Venezuela, Premio Arturo Michelena, Premio de la Fundación Vitry sur Seine (Francia), entre otros. Sus obras han sido exhibidas en diversas salas y museos de Venezuela, Francia, Brasil, Italia, Cuba, Colombia y España, entre otros países, y han sido incluidas en colecciones públicas y privadas.

     En esta ocasión, el artista pretende devolver al papel y a la edición, su rango autónomo y su espacio en la oferta expositiva de la ciudad, a través de esta muestra enmarcada en el proyecto de la desaparecida artista Margot Römer, el cual contempla la exposición anual de una selección de estampas realizadas por un determinado artista en los talleres del TAGA.

     La Galería D’Museo está ubicada en la calle California, ente Mucuchíes y Perijá, Edificio  Sonora,  P.B., Las Mercedes. Los horarios de la muestra al público son los lunes, de 3:00 a 6:00 p.m.; martes a viernes de 9:00 a 1:00 p.m. y de 3:00 a 6:00 p.m., y los domingos, de 11:00 a.m. a 2:00 p.m. Cerrado los sábados.  Cualquier información adicional puede ser solicitada por los teléfonos: 993.1798 – 993.8402  
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Realidad y memoria 
 

Podríamos afirmar que la trayectoria artística de Julio Pacheco Rivas, marcada por una consecuente voluntad de trabajo, lo hace dueño de un lenguaje; un estilo personal que lo caracteriza y permite que identifiquemos su obra  en cualquier momento de su desarrollo.

Desde los años ochenta, cuando entré en contacto con su trabajo, hasta principios de dos mil, Pacheco Rivas postulaba una crítica a la modernidad a través de la representación de ciudades, monumentos y paisajes que en su ironía, expresaban una aparente carencia de símbolos. Ciudades desérticas de rigurosos trazados, monumentos en frágil equilibrio, paisajes urbanos que invadían el horizonte; todo realizado sin texturas ni disonancias cromáticas haciendo apenas énfasis en las volumetrías con tenues contrastes de colores.

Como toda representación referida a un contenido, Pacheco Rivas no hacía otra cosa que responder a la crisis de las vanguardias históricas especialmente en el contexto venezolano, cuestionando el auge del geometrismo a la luz del boom económico petrolero. Como artista que siempre se ha valido de la expresión pictórica, partía de semánticas análogas, es decir, sus pinturas mostraban edificaciones de geometrías asépticas que podían darse la mano con las propuestas del arte constructivo de mitad de siglo XX pero cuya irrealidad ficcional se planteaba como contrapunto a la ortodoxa moral modernista que obviaba las  urgencias no sólo del arte del momento sino también del país.

Los vertiginosos cambios sociales y culturales acaecidos posteriormente sin duda motivaron cambios en la subjetividad de Julio Pacheco.  Pero en éste cambio no hay un deslinde perceptible, más bien se lo aprecia como un continuum en los modos expresivos y en la sintaxis plástica de los que se ha valido.

El drástico allanamiento del mundo representacional, de la ilusión y de las fantasías parece haber desplazado su investigación hacia una realidad inmanente que no había asomado en su obra; una realidad cargada de  
 
 
 

simbologías; después de todo, el significado de los símbolos se debe inicialmente, a una asignación subjetiva.

Los objetos seleccionados por el artista para ésta operación específica son instrumentos de lo cotidiano: escaleras, mesas, cepillos de dientes, entre otros. Formas que en su intrascendencia han adquirido el valor de la inmutabilidad y en las que, para conquistar sus posibilidades simbólicas, ha trastocado la escala, las dimensiones y ha negado la morfología de sus cuerpos silueteándolos en negativo sobre un fondo positivo.

Otro elemento perturbador es que  ha hecho visible la sombra del objeto dejando abierto un capítulo sobre la necesidad de transformación de la realidad y confirmando lo de fantasmal que existe en la negación de la identidad de los objetos, subrayando acaso que “el deseo –irrealista, imperioso y exigente- considera siempre posible una realización y no duda en movilizar los recursos del fantasma para la más improbable de las materializaciones” (Green, 1990)

En su obra reciente Pacheco Rivas se ha permitido lidiar con la desilusión histórica como consecuencia de la inestabilidad de la realidad, este hecho pareciera haberse trasmutado en conocimiento, en memoria, como suele ocurrir en artistas de su medida, de ello da cuenta el proyecto de obra gráfica que conforma  la exposición realizada en los talleres del TAGA, que hoy podemos apreciar en la Galería D’Museo. 

10/09/2007 11:42

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