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ESCENA VIVA MAGAZINE CULTURAL

TITERES TRAS LAS HUELLAS DE LA HISTORIA II PARTE

TITERES TRAS LAS HUELLAS DE LA HISTORIA  II PARTE

Por Reinaldo Mirabal

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ORIGEN RELIGIOSO DEL TÍTERE

No hay que buscar el títere en los inicios de la Historia del Teatro, porque el títere es esos inicios. En el títere esta el principio del teatro, pues títeres son los símbolos figurativos iniciales, las estilizaciones de los dioses o las fuerzas de la naturaleza, los primeros disfraces de los hechiceros, las primeras máscaras..

Antes de que se utilizase la palabra en ninguna ceremonia, ya se utilizaba el disfraz; antes de que existiera el actor, existía el muñeco.

Muchísimo antes, milenios antes de que se hablara en el escenario, los muñecos ya actuaban como ídolos movibles, como mascaras danzantes. Este es el origen del teatro.

Para estudiar la historia del teatro hay, pues, que estudiar, inevitablemente, la historia de las religiones y los cultos. Las primeras representaciones teatrales son las litúrgicas, pues teatro y religión van unidos en sus inicios. El primer sacerdote es el primer actor, el primer escenario es el primer altar y los primeros fieles son los primeros espectadores.

El ídolo no solo es la representación del dios en la tierra: el ídolo es la excusa para que a su alrededor se monte un espectáculo, con sus luces, sus sonidos, sus declamaciones...

La base del teatro es la religión. ¿ O acaso es al contrario? ¿No tendrá la religión como base al teatro?

El teatro de muñecos es tan antiguo como la humanidad y tan eterno como la sonrisa infantil. Mientras haya niños capaces de sonreír, y mayores que amen a los niños, existirá el teatro de muñecos. Cuando esa sonrisa desaparezca y ese amor no exista, los humanos serán, inexorablemente, dominados por los robots, por los muñecos mecánicos. Dice la titiritera argentina Mane Bernardo: El hombre primitivo descubrió la sombra danzante en la pared de una caverna y quedo fascinado. Luego modelo con barro figuritas humanas estáticas. Pero necesito moverlas, y tubo entonces que fraccionarlas. Articulo su cabeza y sus miembros. Su necesidad expresiva lo llevo a hacerlas vivir, representar, fingir todo aquello que taponaba su alma y que impresionablemente quería volcar al mundo que le rodeaba. Coincide pues en que la historia del teatro de muñecos es anterior a la de l teatro de personas.

La esencia del arte teatral consiste en jugar a ser otro, y la historia del teatro se puede resumir en cuatro palabras, que son cuatro épocas bien diferenciadas: hombre, mascara, actor, teatro.

Cuando ante el misterio de la naturaleza hay que crear una figura que la represente, nace el primer muñeco, nace el primer ídolo. A todos los actos que a su presentación se desarrollan, a toda esa escenificación primitiva puede dársele como base del teatro de muñecos. Al nacer el primer ídolo articulado nació el teatro de muñecos. Pero hay que distinguir entre uno y otro, y no confundir ídolo con muñeco.

Hasta hace muy pocos siglos el arte de los muñecos a crecido a la sombra de la religión Ha habido una relación constante entre ídolo y muñeco, entre representado y representante. Incluso en la actualidad, en civilizaciones que consideramos mas primitivas que la nuestra, se encuentran actos rituales, actos religiosos cuya base son las figuras movibles, los ídolos articulados, los muñecos, los títeres.

Quizás podamos remontarnos aun mas en la historia, aunque parezca imposible. El muñeco, para los antiguos Mayas quiché de Guatemala, No esta en el inicio del hombre, sino que ES el inicio. En su libro sagrado, el popol yuh, dicen: Entonces dijeron la cosa recta “Que así sean, así, vuestros maniquíes, los muñecos construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra.”... “ Que así sea”, se respondió a sus palabras. Al instante fueron hechos maniquíes, los muñecos construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos maniquíes, aquellos muñecos construidos de madera. No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Construcciones, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron. Solamente un ensayo, solamente una tentativa humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, eran sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas eran sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto no había ninguna sabiduría en sus cabezas, ante sus Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores. Estos fueron los primeros hombres que existieron en la tierra.

Hasta aquí el libro sagrado de los Mayas quichés, en la admirable traducción de Miguel Ángel Asturias. ¿Pero acaso no tenemos nosotros también el Libro de los libros: La Biblia? En Génesis(2,7) se lee: Modeló Jehová Dios un hombre, de arcilla. Y sopló en sus narices aliento de vida. Y así el hombre fue animado.

Esta creación de la Humanidad basándose en unos primeros muñecos esta presente en todas la religiones. Así vemos, por ejemplo, cómo en Polinesia, Tane, con arena y arcilla, crea a la primera mujer, Hine.

En Melanesia, otra, Qat crea diferentes seres vivos. Para crear la especie humana talla de un árbol los cuerpos de tres hombres y tres mujeres, los modela cuidadosamente y luego los esconde en un bosque sencillo durante tres dias. Finalmente les da vida danzando y tocando el tambor ante ellos. No obstante, otro poderoso espíritu, Matawa, habiendo observado las acciones y los gestos de Qat, decide imitarlo y fabrica a su vez seres humanos de la misma manera. Pero cuando sus criaturas empiezan a moverse, las entierra entre hojas y ramajes, en un agujero excavado en el bosque. Al cabo de siete dias, los extrae de la fosa y los encuentra inertes y descompuestos. De esta iniciativa desgraciada de Matawa recibe la Humanidad su esencia mortal.

En la colección de poemas Escandinavos, el Edda, se lee: Odin, con dos dioses mas, paseándose por la orilla del mar, encuentra dos troncos de árbol. Decide darles formas y cualidades de una pareja humana. Odin les dio alma; Hönir, los sentidos; Lodur, la vida y su claro color. Esa primera pareja humana, creada basándose en dos muñecos hechos por un dios modelando dos troncos de árbol, recibieron el nombre de Ashr y Edda.

Acaso no fue entonces cuando nació el teatro de muñecos, pero de todas formas no fue mucho después. Pero lo que ignoro es cual ha sido el camino recorrido y cual la manera de introducirse en Egipto, y de allí a Grecia y a Roma. Pero este a sido el camino y ésa ha sido la forma en que ha llegado hasta nosotros.

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