Blogia
ESCENA VIVA MAGAZINE CULTURAL

TITERES TRAS LAS HUELLAS DE LA HISTORIA IV PARTE

TITERES TRAS LAS HUELLAS DE LA HISTORIA IV PARTE

Por Reinaldo Mirabal

4/7

 

NEUROPASTON Y PUPA

A los muñecos articulados los llamaban los griegos amalgamata neurospasta, es decir, objetos puestos en movimiento con cuerdecita, lo que indica su naturaleza de muñecos de hilo. La mayoría de veces, pese a su nombre, eran muñecos de varilla, y el cuerpo de barro cocido pintado, según se ha podido comprobar con los muñecos encontrados. Los hay también de cera, de madera y de marfil, y en alguna ocasión----excepcional----de plata. Sus miembros estaban accionados, la mayor parte de las veces, mediante hilos. Los brazos, articulados en los hombros, y las piernas, en el cuerpo.

El manipulador se llamaba Neurospantal, es decir,tirador de hilos. Hecho notable: esa misma palabra indica aún hoy en la actualidad al artista indio que manipula muñecos.

En Atenas los neuropastas se presentaban en el teatro de Baccus, según ya hemos dicho con Photino. Se montaba una segunda escena, adecuada al tamaño de los muñecos de madera, y se enmarcaba la misma con telas. Un gritador se colocaba delante y describía la acción. Entonces los personajes llevaban vestidos invariables, como luego se hizo en la comedia del arte italiana.

Por su parte las Bacantes paseaban otras marionetas por la ciudad, hábilmente manejadas, y cuyos argumentos, breves y basándose en los movimientos que describe Herodoto y de los que ya he hablado, no eran precisamente los mas apropiados para públicos infantiles.

Los Romanos llamaron de muchas formas a las marionetas pupae, inimaginunculas animatas, sigillae, sigillilae, homunculi, y las perífrasis hominiun figurae, nervis alienis mobile lignum…

En realidad en Roma no existía una sola palabra que designase concretamente a los muñecos animados, a los articulados, a las marionetas----ya sean de juguete, ya de profesional de teatro-----, por lo que debía acudir a las perífrasis. Marco Aurelio, que hace frecuentes alucinaciones a las marionetas, emplea la palabra sigillaria para designarlas, pero lo hace con caracteres griegos, y a veces, para complementar su significado, añade neuropastas. Los muñecos no tenían en Roma el carácter sagrado que tuvieron en civilizaciones anteriores y que en algunas volverían a tener después. Era una simple distracción callejera, y como tal sujeta a persecuciones, encarcelamientos y destierro en cuanto los artistas traspasaban la frágil línea de la cosa pública para rozar la cosa política allí nace el que a mi ver sería el carácter definitivo del muñeco, el de rebelde por naturaleza, subversivo, entregado al pueblo, criticador del sistema y comunicador de lo que pasaba en realidad.

El primer nombre que llevaban las muñecas en Grecia y Roma (pupa) no significa otra cosa que niña pequeña, y en todo tiempo las niñas se han considerado mamás de sus muñecas. Es significativo que las marionetas actuales reciban el nombre en Alemania, de Puppen; en Inglaterra, de Puppet, y en Rumania, de Pupazi. Plutarco, habiendo perdido a su hija de dos años, enseña a su esposa en términos emotivos las pruebas que esa criatura le había dado de su inteligencia y su buen corazón: quería que su nodriza le diera el seno no solo a ella, sino a sus muñecas. Los jóvenes recién casados, que frecuentemente entre los griegos no tenían mas de quince años, y a veces menos, consagraban sus muñecas, antes de la ceremonia nupcial, en el templo de alguna divinidad protectora de su sexo, como Artemisa o Afrodita. Entre los Romanos era a Lares y a los Penantes a los que se dirigía, al parecer, este homenaje, pero terminaron por seguir la costumbre griega. Es muy probable que una buena parte de las figuritas de terracota recogidas en las excavaciones y que son hoy el ornato de nuestros museos hayan sido fabricadas para servir de distracción a los niños: esas son las obras de los Coroplastas que sé mencionan en muchos textos antiguos. No se puede ver otra cosa que muñecas en toda esa serie de figuritas de las que los miembros van unidos por articulaciones; Representan por lo general a una muchacha, a veces desnuda, a veces vestida, en muchas ocasiones tiene en cada mano unos crótalos. Ese tipo se reencuentra en la propia Grecia, en el Bósforo, en Asia Menor, en la Cirenaica, en Italia, en la Galia ( hoy Francia y parte de los países vascos), por todas las partes donde ha florecido el arte de los coroplastas, como por ejemplo en lo que en la actualidad es Cataluña, en España. Estas terracotas han llegado hasta nosotros porque son inalterables, pero tenían un grave defecto como juguetes: El que eran muy frágiles. Las que se hacían con cera coloreada tampoco eran mucho más sólidas.

Vamos a diferenciar, los tres grandes títeres de la época, muñecos articulados, en pupa, autómatas y neuropaston:

  1. Las simples muñecas articuladas (pupa), que no son hechas para ser accionadas mediante hilos ni para jugar ningún papel sobre un escenario

  1. Los autómatas, maquinas pensadoras, puestas en movimiento por un resorte o mecanismo interior: los griegos, que fueron los que más los conocieron, les dieron su nombre actual, precisamente para evitar toda confusión. La lectura del Tratado de Herón de Alejandría sobre la construcción de autómatas es suficiente para probar que los espectáculos en los que se ofrecía a la vista esta especie de muñecas, no eran, ni podían ser, motivo de diversión popular.

  1. Lo que caracteriza a las marionetas, a los neuropaston, es que todos sus movimientos le son transmitidos por la mano del hombre con ayuda de un hilo, o de una cuerda de nervios (neuros), que tira sobre la extremidad de sus miembros. Los autómatas como los de Herón sólo se presentaban a tablados animados; los espectáculos de marionetas, por lo contrario, comportan una acción seguida y un dialogo, a veces mezclados con música y cantos.

    No conozco con seguridad si alguna de las muñecas encontradas era utilizada como verdadera neuropaston en los escenarios, pero aunque todos los hallazgos fueran de pupa, de muñecas para jugar, esta claro que unas y otras debían parecerse mucho. Acaso la diferencia entre las muñecas de terracota encontradas en las tumbas de niños y las marionetas para profesionales radicase en que estos últimos las harían de un material menos frágil que el barro, por ejemplo, la madera. CONTINUARÁ


    PARTES ANTERIORES:

I PARTE

http://escenaviva.blogia.com/2007/031702-titeres-tras-las-huellas-de-la-historia-i-parte.php

II PARTE

http://escenaviva.blogia.com/2007/031704-titeres-tras-las-huellas-de-la-historia-ii-parte.php

III PARTE
http://escenaviva.blogia.com/2007/041102-titeres-tras-las-huellas-de-la-historia-iii-parte.php

     

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres.
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

0 comentarios

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres